lunes, 10 de julio de 2017

Vamos derecho a correr la suerte de Venezuela

La extrema derecha liderada por el Dr. Álvaro Uribe Vélez, está buscando regresar al poder al precio que tengan que pagar.


Por: Félix Amín Tobar Tafur Especial para EL PREGONERO DEL DARIÉN

Comienzo escribiendo esta columna, reflexionando sobre como el hermano país de Venezuela ha llegado a situaciones inimaginable: un país rico en recursos naturales, una economía históricamente estable, una democracia que permitió romper esa hegemonía patentada por siglos de los partidos tradicionales, un pueblo activo, pujante y soñador; pero una derecha feroz, capaz de acudir a cualquier método, para recuperar el poder y el control de un país que los enriqueció producto de la corruptela de muchos gobiernos y de muchos personajes oscuros, que se lucraron de la bonanza petrolera.

Esa derecha Venezolana en abierta desobediencia civil, ha decidido esconder materias primas, cerrar centros de producción, sacar sus capitales de Venezuela, bloquear el desarrollo tecnológico y productivo del país y en alianza con los EE.UU adelantar un bloqueo económico y generar el clima perfecto para descargar toda la responsabilidad de la crisis que ellos generaron, a la revolución Bolivariana del siglo XXI, incluso invadirla si fuese necesario. He comenzado por hacer ese análisis, para poder aterrizar lo que ahora mismo estamos viviendo en Colombia. Debo por empezar diciendo que soy un progresista sin partido, luego quienes me califiquen de Santista o militante activo de partidos, están enormemente equivocados. He apoyado procesos sociales y mi condición de líder social me ha habilitado en la vida para estar ligado a las dinámicas sociales nacidas desde la misma gente, lo hago por mi formación pero sobre todo por convicción.
Félix Amín Tobar Tafur
Hecha esta necesaria aclaración, vuelvo al tema realmente importante: la realidad de nuestro país. En Colombia la extrema derecha liderada por el Dr. Álvaro Uribe Vélez, están buscando regresar al poder al precio que tengan que pagar. Para ello han optado por aproximarse a lo que ocurre en Venezuela: desprestigiar el gobierno Santos, que así no nos guste, se ha jugado sin cálculo político, en el proceso de paz y solo en pocos años vamos a valorar el significado para la sociedad colombiana. Para ello no les ha interesado llevar al escarnio público del nivel internacional.

 Los más altos intereses de la patria, al presentarnos nuevamente como “republiqueta bananera”, donde la economía la movemos en base a la coca. Ese daño inocultable y supremamente grave, en otras latitudes sería calificado como “Traición a la Patria”. En Colombia el Senador del Centro Democrático se da el lujo de desafiar la Nación ante la mirada impotente de todos los colombianos. Pero más allá del desprestigio internacional, está la estrategia de desistitucionalizar este país, de convertirse en juez de los jueces. Cada vez que un fallo no les favorece a sus amigos o círculo familiar, inmediatamente es descalificado y ligado al terrorismo. 

Ahora ya le vendieron al país la idea de la crisis económica y para allá vamos, los grandes cacaos del país exploran la posibilidad de comenzar a cerrar centros de producción y a generar desconfianza en inversionistas extranjeros para volver trizas ya no el proceso de paz, sino la economía del país y de paso enarbolar las bandera del “País inviable”, que solo un redentor surgido de las entrañas uribistas pueda salvar la Nación. Entonces bajo esa estrategia podemos decir sin lugar a equivocarnos que sí vamos a correr la suerte del hermano país sino despertamos a tiempo y tomamos las decisiones que como pueblo debemos tomar antes que sea demasiado tarde.