sábado, 15 de julio de 2017

Otros valores agregados de la paz

No solamente el turismo, la fauna, sino el valor de la tierra se recupera y se valoriza, a medida que la paz se va aclimatando, se va generando confianza.

Por: Carlos Julio Mazo Ospina-Especial para ELPREGONERO DEL DARIÉN

Pese a la persistencia de un grupo de colombianos de “volver trizas” los acuerdos de paz logrados entre el gobierno del presidente Santos y la guerrilla de las FARC, los beneficios en materia de tranquilidad, de disminución de los asaltos a poblaciones, de muertes de hombres y mujeres de la fuerza pública y población civil, son evidentes. Solamente el hospital Militar de Bogotá puede ser el punto de partida para un juicioso análisis sobre este tema. 97% de disminución en la atención a militares y policías por causas del conflicto, esto lo deberíamos estar celebrando todo los colombianos.

Pero no hemos celebrado aún, porque aun grupo de enemigos del gobierno con gran poder al interior de los medios de comunicación, se han empecinado en decir todo lo contrario y basados en un sartal de mentiras han llevado a los ciudadanos, no al optimismo, sino al escepticismo.

Basta solo con mirar en nuestro ámbito regional para ver otros beneficios de esta paz en construcción, por ejemplo, el valor de la tierra en sectores neurálgicos como San José de Apartadó, como un solo ejemplo, se ha recuperado considerablemente, la gente está comprando y vendiendo a buenos precios, antes nadie quería invertir su dinero en esa zona, el turismo hacia Urabá, pese a no tener mayores atractivos distintos al mar, ha aumentado, el tráfico por unas carreteras antes tierra de nadie hoy es fluido y tranquilo.

Y eso que apenas estamos comenzando la transición de la guerra, la muerte y la desesperación a un respiro de tranquilidad, autoridades ambientales del resorte nacional han reportado que lograron finalizar expediciones a sitios que antes ocupaban las FARC, logrando incluso identificar nuevas especies de animales.

En municipios como Carepa, con más de 20 mil habitantes afectados por la violencia, en su mayoría desplazados llegados de otras latitudes, el futuro gobierno tiene que ser muy audaz a la hora de la formulación de proyectos para beneficiar a estas poblaciones, muy dinámico para canalizar recursos de la cooperación internacional y dejar de estar buscando excusas torpes para cubrir la pereza y la negligencia administrativa para no hacer nada.

Estas víctimas de la violencia están ávidas de empleo digno, de vivienda, de oportunidades, están cansados de tanta promesa, de tanta mentira, quieren pasar de los discursos lastimeros a los hechos reales, y eso solo lo puede jalonar un alcalde con capacidad gerencial, con experiencia administrativa, porque como dicen los ciudadanos del común “Ya estamos hartos de alcaldes buenas personas” necesitamos es compromisos y hechos tangibles para recuperar el tiempo perdido que no es poco.