domingo, 16 de julio de 2017

La paz se asoma tímidamente

“Tuvo que haber 53 años de confrontación, para que se cumpla lo que está en la Constitución” Erika Montero.

Aún sobre vive un pequeño anillo armado, estipulado en los acuerdos

Por: Wilmar Jaramillo VelásquezEnviado especial de El PREGONERO DEL DARIÉN-
Zona Veredal de Normalización Transitoria (ZVNT), Jacobo Arango de las FARC –vereda Llano Grande- municipio de Dabeiba –Antioquia

El municipio de Dabeiba, Antioquia, está rodeado de espesas montañas y circundada por turbulentas aguas de caudalosos ríos, lleva a cuestas más 17 mil víctimas de la violencia cuando su población no supera los 24 mil habitantes. Es considerada la puerta de entrada a la zona del Urabá Antioqueño. 
Al fondo las selvas por donde esta guerrilla se movió por más de medio siglo.

Este municipio fue objeto de tres cruentas incursiones por parte de las FARC y como si algo faltara también vivió una masacre paramilitar.

Salió del anonimato estatal y de los medios de comunicación, cuando se conoció que en su territorio se establecería una de las Zonas Veredales de Normalización Transitoria (ZVNT) de las FARC, exactamente en la vereda Llano Grande, un estratégico corredor histórico para la insurgencia que los conecta con la serranía de Abibe y las selvas del Nudo de Paramillo en Córdoba, objeto de sangrientas disputas con el paramilitarismo.

Al llegar a Dabeiba, se cruza un prolongado y desvencijado puente en su zona urbana y se comienza un ascenso hacia la montaña, por una estrecha carretera recuperada por el gobierno, para habilitar el acceso al lugar y la llegada de insumos para los guerrilleros. En invierno es intransitable dicen los campesinos, quienes gastan hasta tres horas para llegar a pie al pueblo.

Sobre la vía, aparecen algunas modestas casas de campesinos, dedicados al cultivo de Maracuyá y café, pero todo el municipio es una gran despensa agrícola. Produce de todo.

Después de unos cuarenta minutos, se llega a la zona veredal, la misma que ya concentrados y desarmados los guerrilleros no se ha terminado, hay obreros en actividad permanente.

Allí, un improvisado caserío con viviendas prefabricadas y techos de eternit, albergan a dos centenares de guerrilleros, hombres y mujeres, hay gran presencia de la mujer, hay jóvenes y viejos curtidos por la guerra como Isaías, con más 40 años en las FARC.
La zona veredal no está terminada y los acuerdos avanzando

Están desarmados y de civil, con la excepción de un pequeño anillo de seguridad que comparte el espacio con fuerzas del estado, algunos ya más relejados pasean sus retoños, producto del amor, no de la guerra, por los entornos del campamento.

En uno de los costados están los campamentos de los delegados garantes de la ONU, en el centro, las habitaciones de los excombatientes, casinos y un almacén de materiales de construcción.

También hay una recepción y un improvisado auditorio, al final, están los campamentos de los mandos y los contenedores donde fueron almacenadas las armas antes de su destrucción y se trata de una zona restringida para la prensa y los visitantes.
Florece la vida por encima de la guerra y la muerte

Al interior del campamento, los excombatientes llevan una vida normal, se distribuyen las tareas de aseo, rancho, vigilancia, recepción con total organización y disciplina, desarmados y de civil, algunos incluso criando bebés, se ven inofensivos, llevan en su discurso el tema de la paz no quieren abordar temas de guerra y lenguaje belicoso, tampoco quieren hablar de sus rangos al interior de la guerrilla, hoy hablan de paz, de política, de otros sueños y metas, aunque todos repiten como estribillo “Lo importante que el gobierno nos cumpla, nosotros estamos cumpliendo”

En este apartado lugar de Colombia y con la presencia de una tímida delegación del gobierno departamental de Antioquia, se cumplió el 27 de junio la ceremonia protocolaria de dejación de armas de las FARC, luego de 53 años de guerra.

Allí, en la parte alta, antes de comenzar la empinada montaña, la misma que casi todo el día permanece cubierta de una espesa niebla, habita don Luís Gonzalo David Úsuga, presidente de la Junta de Acción Comunal de Llano Grande, un viejo labriego, quien prácticamente representa el único vestigio del estado en el lugar, lo que los burócratas capitalinos llaman pompososamente la institucionalidad, el dice que no han tenido problemas
 de convivencia con la presencia guerrillera en la zona, pero le pide al gobierno que cumpla los acuerdos para evitar más problemas, aprovecha el momento para decirle al presidente Santos, que allí existente una comunidad de colombianos olvidados, que no tienen colegio y que la carretera en invierno los aísla totalmente del casco urbano y no pueden sacar los productos que cultivan, como café, maracuyá y hortalizas.

Luís Gonzalo David Úsuga-
 líder comunal

A la ceremonia también llegó el alcalde de Dabeiba, Antonio José Lara Varela, quien anunció que están viviendo un momento histórico para la paz de su municipio y de Colombia y resaltó la voluntad de ambas partes para que el proceso funcionara desde el cese al fuego.
 “Hoy mucha gente quiere invertir en Dabeiba, hay mucho tráfico de turistas por la vía tenemos hasta congestión de vehículos en el pueblo” dijo “Los invito a dejar el odio, la envidia y la desinformación, desarmar los corazones, dejar los resentimientos y que el fin del conflicto nos traiga mejores inversiones” concluyó el alcalde.

Antonio José Lara Varela-
alcalde de Dabeiba

Erika Montero, vocera de la mujer guerrillera en el encuentro, dijo “Hoy tenemos sentimientos encontrados, renunciamos a la guerra, pero iniciamos la etapa política,la lucha inicia construyendo paz desde los territorios, no ha sido en vano tanto dolor, saber que tuvo que haber 53 años de confrontación para que se cumpla lo que está en la Constitución, entonces este proceso no hay que volverlo trizas, ya que es una exigencia de los colombianos para dejar la guerra, la gente no votó por Santos, votó por la paz, además hay un mal presagio, seis meses después de la ley de amnistía los compañeros siguen en las cárceles”.

 
Erika Montero-mujer guerrillera




La Secretaria de la Mujer de la Gobernación de Antioquia allí presente, Luz Imelda Ochoa, dijo que “las causas por las que lucha la mujer, son más antiguas que las FARC, la primera guerra está en nuestros hogares, la paz comenzó en el corazón de las mujeres, este proceso no lo devuelve nadie, la paz la diseñamos entre todos, hay desconfianza, mantengamos la mente y el pensamiento de paz, la violencia es atrasada, ustedes están vivos porque decidieron vivir en paz” argumentó.

Luz Imelda Ochoa- Secretaria
 de la Mujer de Antioquia


Presbítero Eliseo Osorio
El presbítero Eliseo Osorio de Dabeiba, quien ha compartido en varias oportunidades con los guerrilleros, se mostró complacido de ver a Monseñor Luís Augusto Castro, un hombre enamorado de la paz, en el acto de dejación de armas, presidido por Juan Manuel Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño. “He estado acá nueve veces, yo creo en lo que veo, en lo que hoy se está concretando” dijo mientras mostraba su alegría por la próxima vista del Papa a Colombia, según él a ratificar el respaldo al proceso de paz.
Ariel Ramírez- de las FARC
Otro dirigente de las FARC que intervino en la ceremonia fue Ariel Ramírez, quien manifestó: “Hoy comenzamos a dar una dura lucha en el campo político y eso lo define el congreso del nuevo partido, abrazamos cultivar la tierra, tenemos mucho que aportar, lo que esperamos ahora es el cumplimiento de los acuerdos y no más derramamiento de sangre como los dijo Timoleón Jiménez”
Tatiana Gutiérrez, gerente de paz de la Gobernación de Antioquia, dijo abiertamente que nunca creyó que la vida le tuviera reservado ese momento, “mirándonos a los ojos dignos y respetando unos a otros, nuestro pensamiento debe ser ese, no más muertos, hoy soy testigo del cumplimiento de la palabra de las FARC, Antioquia es el único departamento que tiene un Plan de Paz y se va regionalizar todo el proceso de reincorporación y ahora los caminos de Colombia van hacer muy diferentes y nos espera la prosperidad.
                                  Tatiana Gutiérrez- gerente de paz de Antioquia

Finalmente Victoria Eugenia Ramírez, secretaria de gobierno de la Gobernación de Antioquia, dijo que la paz está en nuestro interior, “no está en un papel, el gobernador quiere una paz duradera para luego no salir a decir que nos equivocamos, confío que hoy sea la hora de la verdad, que nos montemos en el buque de la paz, ustedes tendrán seguridad por parte nuestra”
A partir de este momento las FARC, pasaron hacer un grupo desarmado en todo el país, después de más medio siglo de guerra y afinan instrumentos para convertirse en partido político.
Victoria Eugenia Ramírez- secretaria de gobierno de Antioquia

*En nuestra siguiente edición de agosto dos notas periodísticas más de esta zona, una con el veterano ex combatiente de las FARC, Isaías Trujillo y la presencia de la mujer en la guerra.